CONSEJOS PARA ESTABLECER CONTRASEÑAS SEGURAS

Formas comunes de ataques informáticos
Ataques con diccionarios: Evite combinaciones de letras consecutivas como qwerty o asdfg. No use palabras del diccionario, términos de argot, palabras con errores tipográficos comunes o escritas al revés. Estos ataques se valen de software que inserta palabras comunes en los campos de contraseña. El descifrado de las contraseñas no requiere de prácticamente ningún esfuerzo con una herramienta como John the Ripper u otros programas similares.
Descifrado de las preguntas de seguridad: Muchas personas usan nombres propios como contraseña, generalmente el nombre del cónyuge hijos, otros parientes o mascotas, todos estos se pueden deducir con un poco de indagación. Cuando hacemos clic en el vínculo “contraseña olvidada” en un servicio de webmail u otro sitio, piden que se responda una pregunta o una serie de preguntas.
Contraseñas sencillas: No use información personal como nombre, edad, fecha de nacimiento, nombres de hijos o mascotas, colores o canciones favoritas, etc. Cuando se expusieron 32 millones de contraseñas el año pasado, casi 1% de las víctimas usaban “123456”. La siguiente contraseña más frecuente era “12345”. Otras opciones comunes eran “111111”, “princess”, “qwerty” y “abc123”.
Reutilización de contraseñas en diferentes sitios: La reutilización de contraseñas para correo electrónico, uso bancario, y medios sociales puede conducir al robo de identidad. Dos infracciones recientes dejaron al descubierto una tasa de reutilización de un 31% entre las víctimas.
Ingeniería social: La ingeniería social es una forma detallada de mentir. Una alternativa para los ataques informáticos tradicionales es el acto de manipular a otras personas para que realicen ciertas acciones o divulguen información confidencial.
¿Cómo me protejo?

- La longitud de las contraseñas no debe ser inferior a ocho caracteres. A mayor longitud más difícil será de reproducir y mayor seguridad ofrecerá.
- Construir las contraseñas con una mezcla de caracteres alfabéticos (donde se combinen las mayúsculas y las minúsculas), dígitos e incluso caracteres especiales (@, ¡, +, &).
- Usar contraseñas diferenciadas en función del uso (por ejemplo no debe usarse la misma para una cuenta de correo que la usada para acceso a servicios bancarios).
- Un buen método para crear una contraseña sólida es pensar en una frase fácil de memorizar y acortarla aplicando alguna regla sencilla.
- Se deben cambiar las contraseñas regularmente. (Dependiendo de la criticidad de los datos puede ser cada X meses).
- La contraseña no debe contener el nombre de usuario de la cuenta, o cualquier otra información personal fácil de averiguar (cumpleaños, nombres de hijos, cónyuges, ...). Tampoco una serie de letras dispuestas adyacentemente en el teclado (qwerty) o siguiendo un orden alfabético o numérico (123456, abcde, etc.)
- No se recomienda emplear la misma contraseña para todas las cuentas creadas para acceder a servicios en línea. No utilizar la misma contraseña en su banca electrónica, por ejemplo.
- Se deben evitar contraseñas que contengan palabras existentes en algún idioma (por ejemplo “campo”). Uno de los ataques más conocidos para romper contraseñas es probar cada una de las palabras que figuran en un diccionario y/o palabras de uso común.
- No se deben almacenar las contraseñas en un lugar público y al alcance de los demás (encima de la mesa escrita en papel, etc…).
- No compartir las contraseñas en Internet (por correo electrónico) ni por teléfono. En especial se debe desconfiar de cualquier mensaje de correo electrónico en el que le soliciten la contraseña o indiquen que se ha de visitar un sitio Web para comprobarla. Casi con total seguridad se tratará de un fraude.
- No utilizar la opción de “Guardar contraseña” que en ocasiones se ofrece, para evitar reintroducirla en cada conexión.
CREAR UNA CONTRASEÑA COMPLEJA A PARTIR DE UNA BASE

Ahora lo que vamos a hacer es crear una contraseña compleja pero fácil de recordar a partir de una base sencilla. Por ejemplo, vamos a usar como base pepe1234.
- Pulsa la tecla Shift carácter sí, carácter no. Con sólo esto, ya tenemos PePe!2·4, bastante más segura.
- Une elementos de tu contraseña con símbolos. Por ejemplo, para añadir tu ciudad natal a la contraseña anterior: PePe!2·4@bcn.
- Puedes añadir tu fecha de nacimiento pero sumándole uno a cada cifra. Por ejemplo, si hemos nacido el 9 de diciembre de 1980, se lo podemos añadir a la contraseña quedando así: PePe!2·4@bcn101381.
- Y el último, ya el colmo de la complicación: ¿Por qué no escribir la contraseña al revés? Eso sí, ya empezaríamos a tardar demasiado en escribirla, pero, ¿quién adivinaría una contraseña como 183101ncb@4·2!ePeP?
- Otros trucos pueden ser cambiar cada letra por la de la izquierda del teclado, cambiar las letras por números y símbolos parecidos, o cualquier cosa que se os ocurra. De hecho, cuanto más surrealista e idiota parezca esa idea, mejor.
Asegura tus contraseñas con tu correo

Además de las contraseñas, también podemos aumentar nuestra seguridad a la hora de dar nuestro correo electrónico. ¿Por qué? Porque es la identificación que damos en casi todos los sitios, y que por lo tanto vincula todas nuestras cuentas. Y que todas nuestras cuentas tengan un identificador común no es demasiado bueno que digamos. ¿Entonces, qué qué podemos hacer para evitarlo?
La primera solución es usar direcciones de correo temporal, como Mailinator, cuando la cuenta no la vayamos a usar mucho o no nos interesen los correos. Si los correos nos interesan, ya es otro tema más difícil de resolver. Por suerte, los usuarios de Gmail tenemos un pequeño truco: si nuestra dirección es pepe@gmail.com, cualquier correo enviado a pepe+loquesea@gmail.com también nos llegará a nuestra cuenta. De esta forma, podemos disponer de infinitas cuentas diferentes, pero que siempre redirigirán a la nuestra.
Aquí os dejo un vídeo para ayudaros con la explicación anterior.

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